Presentación del libro “El buda rebelde” de Dzogchen Ponlop Rinpoche

Ciudad de México,  enero de 2014
www.elbudarebelde.com

El Buda Rebelde es un libro luminoso; un libro profundo, provocador, invitante, lleno de fuerza y lleno de amor, de una sabiduría afilada como espada y al mismo tiempo fresco y juguetón.

Más que un libro sobre budismo es un libro sobre seres humanos, sobre nosotros buscando estar verdaderamente vivos y sobre esa parte que todos tenemos y que en el fondo – a veces muy en el fondo – ya está libre del miedo y de la confusión, sobre el rebelde luminoso y sonriente que nos invita a aventurarnos y descubrir que hay más allá del sufrimiento. Ponlop Rinpoche nos habla de este rebelde con las siguientes palabras:

“Los rebeldes son una bendición compleja – buenos para las películas, pero en la vida real ponen nerviosa a la gente. Son difíciles de hacer a un lado. Siguen regresando con preguntas que nadie más hace, no se conforman con verdades a medias ni con respuestas confusas. Se niegan a seguir las normas que nos controlan o aprisionan, su camino a la victoria pasa por territorio salvaje, pero su espíritu rebelde no se desanima fácilmente. El compromiso con una causa – una visión más grande de lo que puede llegar a ser – es la sangre que le da vida.”

Leer el Buda Rebelde fue para mi como beber agua fresca.  Sencillo y natural. Encontrar a un Buda, a un maestro despierto, que le habla a mi mente y a mi corazón en un idioma que comprenden es una gigantesca bendición. El Buda Rebelde es agua atemporal, antiquísima, milenaria, pero nuevecita, recién brotada, no es necesario ir al Himalaya para beberla, ni transformarme en alguien que no soy para tomarla.

Es frecuente al entrar en un camino espiritual que haya que aprender un idioma nuevo, en el caso del budismo tibetano entrar en contacto con kleshas y rigpas, con skandhas y alayas, con karmas, kayas y mayas, por no hablar de nidanas, paramitas, malas, maras, lamrims, dharmas, sanghas, mudras  y vajras…. Ufff… no es suficiente con declararle la guerra despiadada a todo el sufrimiento de todos los seres, ni buscar deshacerme de mi bien amado ego, además tengo que volverme políglota, saber pali, sánscrito y tibetano.

Pero Ponlop Rinpoche se atreve a mostrarme este sendero a la libertad con el amor de un padre a su hijo más pequeño, con un idioma que hasta yo entiendo. ¡Que refrescante encontrar sabiduría y compasión en un texto lleno de referencias a Starbucks, los Rolling Stones, el bocho de los hipies, internet, ipods e ipads! Donde amor no por fuerza se dice metta y la budeidad es accesible para un mexicano que come tortas y tacos, que puede seguir siendo hijo de chilango y de jarocha, que entiende – a veces – el doble sentido y que necesita desesperadamente mas dharma y menos drama.

El Buda Rebelde logra brindarnos sabiduría – profunda y honesta – que va más allá del ritualismo y de las trampas culturales. Nos brinda una visión llena de frescura del camino espiritual, nos presenta un mapa comprensible, un GPS que habla buen español,  nos muestra el camino y también el fruto… sin embargo deja totalmente claro que este andar no comienza con respuestas sino con preguntas, no invita a la certeza sino a la duda, nos pide que usemos nuestra propia inteligencia, que no la sacrifiquemos en beneficio del dogma, las normas culturales o la propaganda. En este sentido Rinpoche cita las palabras del Buda histórico:

“No creas en algo sólo porque lo has escuchado. No creas en algo sólo porque lo dicen muchos.

No creas en algo sólo porque está escrito en tus libros religiosos. No creas en algo sólo por la autoridad de tus maestros y ancestros.

No creas en algo sólo porque ha pasado de generación en generación.

Pero después de observar y analizar cuando encuentres algo que está de acuerdo con la razón y conduce al bien y al beneficio de todos, entonces acéptalo y llévalo a la vida.”

¡Como hacen falta este tipo de invitaciones en el camino espiritual!

Leer el Buda Rebelde más que invitarnos a un ismo más (en este caso el budismo) nos invita conectar con nuestra propia mente y su cualidad más abierta, expansiva y luminosa. A descubrir nuestra verdadera naturaleza. En palabras de Rinpoche:

“Cuando descubrimos la verdadera naturaleza de nuestra mente soltamos la ansiedad, el miedo y la preocupación. Nuestra mente nos dice “¿Para qué te estresas? Relájate y disfruta”… Y somos libres para mirar con claridad, para pensar con claridad, para sentir nuestras emociones de un modo vivo y despierto. La apertura, amplitud y frescura de la experiencia hacen que sea un hermoso lugar para estar. Imagínate de pie en la cumbre de una montaña y mirando al mundo en todas direcciones sin ningún obstáculo. Eso es lo que llamamos vivir la naturaleza de la mente.”

Así que disfruten la lectura. Que sea de esas que tocan la mente para no dejarla igual, de las que tocan el corazón para que duela y para que sonría. Que el Buda Rebelde que escribió el libro y el Buda Rebelde que lo lea tengan una rica conversación… y que su lectura traiga felicidad verdadera a todos los seres.

Sergio Hernández Ledward

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